“La Pascua, el lado de Resurrección y
de Vida que late, incomprensiblemente, en toda muerte.
Estar de pascua es exponerse
continuamente a la experiencia de paso de la muerte a la vida. ¡ Y la
realidad cotidiana está tan profundamente impregnada de signos de
pasaje!...: cada vez que alivias el dolor haces posible la pascua, cada vez
que transformas un rostro amargo en un rostro confiado haces posible el paso
de la muerte (negación) a la vida (afirmación).
La experiencia pascual no es una
realidad que se produce excepcionalmente. Es algo que acaece todos los días,
de mil modos. El cristiano y la cristiana se saben capacitados por su fe
para percibirlo mejor, para procurarlo, para hacerlo explícito. Es una forma
de mirar la realidad, de leer en sus pliegues y de percibir la presencia
viva y resucitada de Jesús”.
Mercedes
Navarro. “Siete Palabras” Ed. PPC